Solían ser sexys sus sesiones sonrientes. Sexo suavemente sometido, sobre sedosas sábanas satinadas. Saltando sin sostén se sumergieron sutilmente; se seccionaron sin sentencias sinceras. Soñaron sopores sobre sólidos suburbios selváticos. Sedientos, sobrevivieron su sobria situación.
Satisfechos sangraron septiembres, salvajemente.
Seis. Sí, son seis.
Serpenteando soledades, sorteando sumisas siestas semanales, sabrán sentir su senda. Serán siempre socios, sin sombras.
Silencio.
Sssh.